chatgpt image 1 oct 2026, 06 51 04 p.m.

Reconocer el papel de las mujeres: estrategia esencial de desarrollo.

En las comunidades, hogares y proyectos colectivos, las mujeres han sido —y siguen siendo— motor fundamental del desarrollo social y económico. Su labor cotidiana, especialmente en tareas de cuidado no remunerado, sostiene tanto a las familias como a las economías locales y globales, aunque muchas veces pase desapercibida.

Las mujeres realizan más de tres cuartas partes del trabajo de cuidado no remunerado en el mundo, dedicando en promedio más de cuatro horas diarias a estas labores —más del triple que los hombres—, y sosteniendo una economía que de otra manera debería pagar por ese trabajo. Si se valorara económicamente, este aporte equivaldría a aproximadamente $10 billones de dólares estadounidenses anuales al PIB global, una cifra mayor que el tamaño de industrias enteras como la tecnología.

Esta contribución invisibilizada ha limitado históricamente su participación plena en la vida productiva, en los mercados laborales formales y en espacios de decisión. Según la Organización Internacional del Trabajo, más de 700 millones de mujeres en el mundo no pueden participar en el mercado laboral por las responsabilidades de cuidado no remunerado que asumen, frenando sus posibilidades de empleo remunerado, ingresos propios y autonomía económica.

Además, durante siglos su ingenio, creatividad y liderazgo han sido ocultados o atribuidos a otros: hombres, parejas o tradiciones que no reconocen su autoría real. Esta negación no solo invisibiliza sus aportes, sino que limita la construcción de narrativas justas y completas sobre la historia de nuestros territorios y sus procesos culturales.

Desde la Corporación Social Incluyamos, creemos que fortalecer las capacidades económicas de las mujeres es esencial para su libertad financiera, lo cual se traduce en mayor autonomía, menor vulnerabilidad a diferentes formas de violencia y participación más directa en la transformación de sus comunidades. Por eso, nuestros proyectos han incluido formación en economía solidaria, emprendimiento, educación financiera y acceso a mercados, diseñados para que cada mujer pueda potenciar sus habilidades específicas y sentirse empoderada y realizada. Este tipo de enfoque no solo impulsa su bienestar individual, sino que también fortalece el tejido social y económico de los territorios.

Pero el impacto de las mujeres no se limita a la economía. Muchas veces, también son las principales articuladoras de justicia y paz en contextos donde la violencia ha marcado generaciones. Desde Incluyamos hemos trabajado, de la mano con aliados como USAID, en procesos de justicia inclusiva y acompañamiento legal para víctimas de violencias de género y estructurales, contribuyendo a la garantía de derechos y a fallos efectivos que favorecen a las víctimas y sus familias. Esto forma parte de nuestro compromiso con la equidad, la reparación y la construcción de entornos más justos y seguros para todas las personas.

Reconocer el papel de las mujeres no es un gesto simbólico: es una estrategia esencial de desarrollo. Cuando las economías valoran y redistribuyen el trabajo de cuidado, cuando las mujeres tienen acceso real a la justicia y a los recursos económicos, todo el territorio se fortalece. En Incluyamos seguiremos caminando junto a ellas, porque sabemos que su liderazgo transforma vidas, comunidades y futuros.

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